Los Budas de Aynak en EL MUNDO

15 agosto, 2010 § 1 comentario

Hoy publico esto en EL MUNDO. El viaje a una mina descubierta por los sovieticos, utilizada como base por Al Qaeda y actualmente en manos chinas. Con sorpresa incluida, unos budas que corren peligro de saltar por los aires. Progreso obliga.

Cuando los talibanes volaron los budas de Bamiyan, el mundo entero tuvo algo que decir.

Con los budas de Aynak nuestro amigo Hamid Karzai puede hacer fuegos de artificio -de los buenos, donados por China- la protesta sera moderada.

Poderoso caballero es Don Dinero.

Version PDF aqui:

CRO15AG – CRONICA – CRONICA – pag 8[1]

CRO15AG – CRONICA – CRONICA – pag 9

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Aynak. 100 kilómetros al sur de Kabul.

Occidente pone los muertos, China recoge el beneficio.

La cita, en una gasolinera. El Comandante Said Mosen ha pasado a recogernos con una puntualidad sorprendente para el entorno, apenas una hora de retraso. Sin preguntar, con la cámara como visado, salto a la parte trasera y descubierta de una pick up que ocupan seis policías casi adolescentes. Levanto el chaleco antibalas y se lo enseñó. Se ríen. Ninguno de ellos lo lleva. Acabará convertido en alfombra sobre la que sentarse. Que al menos sirva de algo si pisamos una mina.

No es fácil desplazarse por Afganistán. De Kabul hacia el norte, dirección Kunduz y Mazar-i-Sahrif, no se compran papeletas para el secuestro, preparando el viaje correctamente. Pero pocos seran los conductores locales que acepten aventurarse con un extranjero en dirección sur.

Nos dirigimos a la Mina de Ainak, en la Provincia de Logar.  Por delante, un recorrido de apenas 100 kilómetros. A menos de una hora de trayecto desde Kabul, por una carretera que transcurre asfaltada primero para serpentear ya rota entre rocas y montanas en su tramo final se encuentra la que es, supuestamente, la segunda mina de cobre más importante del mundo, casi lista para que comience su explotación y la gran sorpresa de este viaje: Aynak puede convertirse para Karzai en lo que Bamiyan representa para la historia de la infamia taliban. Recuerden este nombre. Aynak.  Las capas de cebolla que envuelven el subsuelo afgano guardan más sorpresas de las que imaginamos.

Abierta su exploración por los soviéticos en los años 70 sorprende, como si de una novedad se tratase, que las noticias sobre mineral afgano hayan llegado solo ahora a las primeras páginas de los periódicos. Afganistán es país de rico subsuelo. Pero lo era ya en la Época soviética, que no dejó pasar la oportunidad de explotarlo. O al menos de intentarlo sin éxito. No tuvieron tiempo.

Un General, vecino en Kabul del traductor que me acompaña, ha gestionado el visto bueno –telefónico- del Comandante del destacamento. Y hemos perdido tres mañanas a través de las diversas dependencias del Ministerio de Interior Afgano sin ninguna suerte. No existe la ventanilla única en el país. Al cuarto día, un cigarrillo aleatoriamente compartido con el Teniente adecuado del ejército norteamericano -uno de esos militares tan campechanos como ejecutivos- termina por convertirse en el camino directo hasta la firma, necesaria para el viaje, del Jefe de prensa del Ministerio, el mismo que se negaba a recibirnos hasta que se lo pidió la persona adecuada.

Eso sí, especificando que no estibamos interesados en la mina de los chinos sino en el trabajo de la Policía Nacional Afgana. Qué motivo habría para interesarse en la mina?, Qué sea una empresa china la encargada de la exploración y futura explotación de las reservas de cobre del país?.

Además puede resultar pintoresco para el periodista-turista echarle un vistazo a la que fue antigua base de Al Qaeda en Afganistán. Las galerías de una mina abandonada ofrecían un escondite valioso para los yihadistas y allí se instalaron.  Sin imaginarnos aún que la historia de Aynak no comienza con la invasión soviética del país sino hace unos 15 siglos. Ni termina con la concesión la mina a los chinos.

El acelerador comienza a quemarse camino de Aynak. Cada vez que un coche se acerca, bocinazos y un arma que apunta directamente contra el vehículo sospechoso. Aquí cualquiera lo es. Parada a recoger el pan. Las secas miradas del vecindario lo dicen todo. Hemos entrado en zona roja. Transitamos por el centro de un valle y ante el tamaño de las montañas, minúsculo ejemplo de las que se adivinan más cerca del horizonte, es posible hacerse una pequeña idea de la complejidad de la lucha contra la insurgencia. Los policías señalan directamente a una montaña. “Allí es donde están los talibanes”. Parece cerca. Y subís a buscarlos? Pregunto “Por supuesto que no”.

Cada kilómetro, una casucha alberga un pequeño destacamento de policía que se cuadra y saluda ante el vehículo de su comandante. Desierto y montañas. “Nadie tiene permitido el paso a este valle”. Sólo nosotros y los trabajadores de la mina, cuando los escoltamos nosotros”. El Capitán Gul se toma el viaje con los extranjeros como un entretenimiento y esta dispuesto a llevarnos a la mina, es evidente.

Finalmente, el cuartel al que nos dirigimos. Apenas dos edificios en construcción, Medio centenar de hombres esperan la llegada del Comandante y de los extranjeros que le acompañan Está todo preparado para un breve empotramiento. Tras el té, pasamos a una sala. Mapa en la pared y el Comandante Said Mosen, palo de madera en mano comienza a dar instrucciones. “Hemos recibido información de que algunos enemigos” (nunca usa el término taliban) “pueden estar escondidos en la zona. Vamos a investigar”.

Unos 10 vehículos emprenden viaje. Ninguna tensión en el ambiente. Los hombres ponen el pie a tierra en la base de una montaña y comienzan a desplegarse en forma de hoz. “Si los enemigos se esconden en donde creemos, allí lejos” mientras señala en dirección a ningún sitio “les cerraremos cualquier posibilidad de escape” comienza a explicar el Comandante Mosen. Es evidente que se trata de un entrenamiento y no de una operación real pese a que traten de venderla como tal para periodistas incautos.

Tras mucha caminata monte arriba y monte abajo, y pese al atisbo de duda, es evidente que los hombres finalmente detenidos no son más que policías con barba y un pañuelo en la cabeza sustituyendo la gorra reglamentaria. Ni un disparo, ni una carrera. Rápido y limpio. Podría presentarse la escena como exclusiva periodística. Nadie más que nosotros sabría es cierto o no. Resulta demasiado burda e impostada para los testigos presenciales pero con las cámaras y en la edición se hacen maravillas. Entrevista de rigor “Muchas veces los enemigos roban o compran uniformes de policía para infiltrarse…”. Puro tramite. La mayoría de los empotramientos se convierten precisamente en esto, o trámite o batalla del periodista contra la propaganda militar.

“Queréis ver algo más o ya es suficiente” pregunta el Comandante. Sería posible acercarse hasta la antigua base de Al Qaeda?. Esta cerca? “Sin problema, El Capitán Gul os llevará”. El Comandante Mosen, satisfecho, nos deja en manos de su subordinado.

Sabemos que pasado el Cuartel central del valle, lugar del que venimos y al que regresan todos los policías que han participado de la impostura, se encuentra la mina de Aynak. Los policías no pueden contar más de lo que sabemos. Por cortesía, siempre, que la primera pregunta la hagan ellos. “Te gustan los talibanes?” me espetan. Y no se ríen. Se la devuelvo “Os gustan a vosotros?”. El adulto, de pie y sin dejar la metralleta, responde “Yo he luchado con ellos. He sido taliban y tengo tres mujeres”. Vale. Probablemente sea una broma. O no. Dejemos el tema.

Ataco por donde me interesa. Vamos a ver chinos?. “No te dejarán”. Que pensáis de los chinos? “Por culpa de los chinos tenemos que trabajar hasta los viernes. No nos dejan descansar. Algunos días nos piden que les escoltemos hasta tres o cuatro veces”. Cuantos son? “No lo sabemos. Entre 2000 y 3000. Los jefes viven en Kabul y se pasan el día yendo y viniendo. Pero los trabajadores viven en la mina. Nosotros escoltamos sólo a los jefes. Al resto ni siquiera les vemos”.

Así se expresa uno de los miembros de la Policía Nacional Afgana a cargo de la protección de unos convoys que constituyen el autentico cordón umbilical de la gestación de la tan comentada y esperada producción mineral del país.

Los oficiales no hablan. Bastante hemos conseguido con que nos acerquen hasta el antiguo refugio de Bin Laden y por el camino podamos otear, de lejos, la mina. Tenían razón. Nos cruzamos con varios jeeps chinos. Al ver la cámara se tapan la cara por instinto. Al menos les hemos visto. Tras vallas metálicas y alambradas, se levantan barracones recién construidos. Desde el camino se cuentan unos 20 edificios. La mina, detrás de las edificaciones que sirven de hogar a los trabajadores. No se ve nada más que eso. Es imposible detenerse. Eso es todo.

Siguiente parada, la que fuera base de al Qaeda en Afganistán durante el año 1999. Caminamos por la ladera de una montaña. No hay pérdida. Inmensos cráteres marcan la entrada de un sistema de cuevas tras una pequeña pero escarpada pendiente. “Los americanos atacaron las cuevas con bombarderos B-52 en 2001 cuando los miembros de Al Qaeda ya se habían refugiado en la frontera con Pakistán”. Así comienza el relato del Capitán Gul nuestro fatigado guía, “desde entonces los únicos que las han utilizado son los pastores nómadas” De ahí la mierda de cabra como alfombra.

En el interior de la cueva hace frío y el agua gotea por las paredes. Se trata de una pequeña galería de unos 3 metros de alto por tres de ancho. Nos adentramos unos metros. “Son unos cuatro kilómetros de galería, bien construida y sin el más mínimo peligro, hay respiraderos en el techo, lo único que necesitas es una linterna”. “No sabemos si Bin Laden vivió aquí, pero se organizaban sesiones de entrenamiento y los que si vivían aquí de manera permanente eran árabes, chechenos y Pakistaníes del Punjab” continua Gul.

El Ejército norteamericano aún mantiene en Guantánamo a quien es, aparentemente, su principal fuente de información sobre lo que sucedía en el campo de entrenamiento de Al Qaeda en Aynak. El preso número 39 se llama Ali Al Bahlul y ha sido condenado a cadena perpetua por ejercer como responsable de comunicación de la red terrorista. Suyos son los vídeos que muestran a Osama Bin Laden dirigiéndose a sus lugartenientes en este lugar. Según las investigaciones realizadas en Guantánamo, dos de los suicidas del 11 de septiembre Nawaf Al Hazmi y Khalid Al Mihdar fueron entrenados en estas cuevas.

Si mi imaginación no vuela demasiado, en la pequeña explanada frente a ellas uno  puede ver a los hombres de la barba y el turbante realizando prácticas de tiro. Pregunto por qué los bombardeos fueron perfectamente calculados para impactar frente a la entrada de las galerías y no sobre ellas. Nadie sabe responder. No querían eliminarlos? Lo más fácil habría sido taponar las entradas. Quizás ya entonces su objetivo no era acabar con ellos sino simplemente hacerles cambiar de escondrijo cada cierto tiempo.

Sin posibilidad de acceso a la mina de cobre y los chinos que la explotan, estas galerías excavadas en la roca permiten, al menos, recorrer la historia de Afganistán durante las ultimas tres décadas: Un oscuro y largo agujero abierto por los soviéticos y utilizado por los integristas islámicos para lanzar una guerra global de la que aparentemente sólo China puede salir beneficiada. E incluso eso esta aún por ver.

La gran sorpresa -y el previsible escándalo de Aynak- se muestran ante la cámara de Philip dos días mas tarde, cuando Philippe Marquis, director de la misión arqueológica Franco-afgana basada en Kabul decide poner fin a su silencio y autorizar que la prensa informe de su descubrimiento en Aynak: una autentica ciudad del imperio Kuchan, con mas de 15 siglos de antigüedad, decenas de construcciones funerarias de ladrillo y piedra levantadas entre los siglos II y V después de Cristo y varios budas de al menos 5 metros de altura.  Donde? Exactamente en el mismo lugar que debe ser dinamitado para comenzar a explotar la mina. Unos 4.500 metros cuadrados que se salvaron de ser totalmente dinamitados el pasado mes de abril y que lo serán antes de fin de ano si Karzai decide que la concesión minera china vale mas que un puñado de budas rotos.

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La mina de Aynak puede ser paralizada por un antiguo monasterio budista.

El Ministerio de la Minería de Afganistán concedió la exploración de las minas de cobre de Aynak durante cinco años y la explotación por un período de otros 30 a un consorcio de empresas estatales chinas lideradas por Jiangxi Co. y MCC (China Metallurgical Group Corporation) en noviembre de 2007.

Según estimaciones oficiales las reservas de mineral ascienden a 240 millones de toneladas. El consorcio chino le pagará al gobierno afgano un canon de 800 millones de dólares por los derechos de explotación de las minas. Se trata de la mayor inversión no militar realizada en la historia de Afganistán. Pero no son los estados que están realizando un esfuerzo en el país –de estabilización según unos y ocupación según otros- quienes se benefician posteriormente de la explotación  de sus recursos.

La riqueza del subsuelo afgano no es ninguna novedad. Menos aún supone una exclusiva. Lo que invita a reflexión, no obstante, es que el beneficio económico que pueda derivarse de dicha riqueza no sea capitalizado por ninguno de los 44 estados que alimentan con la muerte de sus hombres y mujeres la presencia de las tropas internacionales en el país. Un coste, que por otra parte, no cesa de aumentar: 89 soldados muertos durante el mes de julio, 414 y subiendo en lo que va de 2010, el año más sangriento para los extranjeros desde que comenzó la ocupación. Mientras unos ponen los muertos, China se dispone a hacer caja.

Pero la historia nunca dejar pasar su oportunidad de bailar su penúltimo vals con la realidad afgana.

Pese a que corrían rumores sobre su existencia desde la década de los 60 y a que los arqueólogos locales hablan de su saqueo, inmediatamente posterior a la entrada del ejercito norteamericano en la provincia de Logar en 2001, una vez comenzada la ultima etapa de prospección minera en Aynak, la Delegación Arqueológica Franco Afgana (DAFA) ha redescubierto y catalogado con todo detalle un antiguo monasterio budista con decenas de construcciones funerarias de ladrillo y piedra pertenecientes al período Kushan, entre los siglos II y V después de Cristo. Precisamente en la misma montaña que esta a punto de desaparecer.

En el encuentro anual de la Conferencia Arqueológica Europea del Sur de Asia, celebrado en Viena a mediados de Julio, saltaron las luces de alarma. Un artículo publicado simultáneamente en la revista Science lo eleva a la categoría de responsabilidad de la comunidad internacional. El Monasterio ya estuvo a punto de ser dinamitado el pasado mes de abril. La voladura fue pospuesta temporalmente gracias a la presión francesa.

Francia, a su manera, siempre ha sido un estado creativo en cuanto a las relaciones internacionales. Encontrando la manera de mantener su influencia frente a las grandes potencias. Aunque la zancadilla no nazca de su poder militar o económico, sino a través del ejercicio de su “poder blando” financiando equipos arqueológicos, el Eliseo continua influyendo en Kabul.

Los budas de Bamiyan fueron destruidos por el fundamentalismo religioso y aquellas imágenes, retransmitidas a todo el planeta, contribuyeron a conformar la percepción occidental del régimen taliban.

El presidente Karzai tiene sobre su mesa la posibilidad de reconciliarse con la historia antigua del país preservando el Monasterio de Aynak. Diferenciándose al mismo tiempo de la conducta taliban. O reproduciéndola. Si finalmente decide autorizar la voladura del yacimiento y sus budas, no solo le ofrecerá un deja vu al mundo, situándose a la misma altura que los talibanes. También alimentara aun más las voces que cuestionan el apoyo de la comunidad internacional al gobierno afgano que preside.

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§ Una respuesta a Los Budas de Aynak en EL MUNDO

  • Teresita Aguirre dice:

    Alberto que GENIAL ESCRIBES !!!!!!!!soy teresita Aguirre de Durango mexico.
    como quisira platicar CONTIGO AMPLIAMENTE del sitio de MES AYNAK.
    TENGO invitaciones para alla en mi caracter de ARTISTA Y BUDISTA .aparte que me encanta la arqueologia y la foto grafia y bueno quise comunicarme de todo corazon…stay in touch please !

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