¿Es Teresa Esquivias, funcionaria de la Embajada en Bagdad, la última víctima española de la guerra de Irak? (EL MUNDO)

17 octubre, 2010 § 6 comentarios

Hoy publico este reportaje en EL MUNDO. 

Teresa Esquivias. ¿La última víctima española de la guerra de Irak?

“Estábamos Antonio [González-Zavala, Encargado de Negocios de España en Bagdad] y yo trabajando. El resto disfrutaba de vacaciones en España…La detonación me desplazó, mi cabeza tocó el ordenador, me quedé sorda y con taquicardia, en medio de un polvo que no se veía nada.”

El 4 de abril de 2010, explotó un camión bomba a unos 50 metros de la Embajada de España en Bagdad. El relato pertenece al email que Teresa Esquivias, Oficial de comunicaciones de la legación diplomática envió a sus familiares y amigos. Apenas tres meses tarde, el día 12 de julio, Teresa sufrió un aneurisma cerebral en Bagdad. Dos días después falleció en la base militar norteamericana de Landstuhl, Alemania. Causa oficial de la muerte: hemorragia subaracnoidea. Deja viudo y seis hijos.

La secuencia probable de los hechos es la siguiente: aneurisma latente, onda expansiva que incide en el aneurisma, y derrame (hemorragia subaracnoidea) de lenta evolución. Tres meses después sufre una crisis. Se la traslada de emergencia a un hospital militar norteamericano en Bagdad. El primer diagnóstico es “golpe de calor”. Cuando se dan cuenta de que se trata de un aneurisma es ya demasiado tarde. Ni el Ministerio de Asuntos Exteriores ni el Ministerio de Interior abren la hipótesis del nexo causal entre el atentado del 4 de abril y el fallecimiento del 14 de julio.

Teresa Esquivias había recibido la Cruz de oficial de la Orden de Isabel la Católica y la Cruz de Oficial del Mérito Civil. Llevaba más de diez años trabajando para el Ministerio de Asuntos de Exteriores. Llegó a Bagdad en 2007. Una comisión de servicios de seis meses se convertiría finalmente en tres años de estancia en la más complicada de nuestras legaciones diplomáticas.

Apenas cinco días después del atentado, el 9 de abril, Teresa Esquivias llegaba a Madrid para disfrutar de sus vacaciones. “¿Te han hecho algún chequeo?” fue lo primero que le preguntó Jesús Caicedo, su marido. “Sí”, respondió Teresa con una mentira piadosa “Los americanos me han mirado y han dicho que está todo bien”. Durante el mes que pasó en España se quejaba continuamente de dolores de cabeza, nauseas y ganas de vomitar. Tampoco oía bien. Nadie pensó que la Hemorragia subaracnoidea que la mató comenzaba, probablemente, su lento y mortífero avance.

Ningún médico comprobó el estado de salud de Teresa tras la explosión pese al golpe que su cabeza recibió contra el ordenador debido a la onda expansiva. Su familia ha solicitado acceso al informe de los GEOS sobre el atentado. Quieren conocer cual fue la intensidad real de la onda expansiva que afectó al despacho en el que trabajaba Teresa y el motivo por el cual no fue trasladada a un hospital para que se le realizase un chequeo médico. Jesús Caicedo, su viudo, insiste en que “debería haberse iniciado de oficio una investigación por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores para estudiar el nexo causal entre explosión y fallecimiento. Si hay un atentado en medio de la calle, el propio Ministerio de Interior pone en marcha un protocolo de atención a las víctimas y sus familias. Quizás los propios GEOS que la evacuaron dos veces, tras el atentado y antes de su muerte, debieran haber puesto en marcha el aviso. Quizás el máximo responsable de la Embajada de España en Irak era quien tenía la autoridad para que eso sucediese”.

Según el CESEDEN (Centro Superior de Estudios para la Defensa Nacional) la onda expansiva es “la onda de choque provocada en el aire por la detonación del explosivo. El efecto destructivo se amplifica, reforzándose el efecto de la onda expansiva si se realiza la explosión en espacios cerrados”. Las distancias de daño de las ondas expansivas. Para un camión pequeño (la explosión fue provocada por un camión bomba) la zona mortal son 91 metros y la distancia mínima de evacuación, 1.100 metros a la redonda.

El Doctor Gerardo Esteban, que ha estudiado el llamado “síndrome de la onda expansiva” lo define como “el trauma causado por el aumento violento en la presión del aire por la detonación de una carga de energía. En recintos cerrados el daño es particularmente grave y en tales circunstancias la presión de la onda explosiva se aumenta en forma geométrica por el reflejo sobre paredes, techo y suelo”.

El 15 de mayo Teresa Esquivias se despidió de su hija. “No quiero llorar, pero no sé si seré capaz de llegar hasta la embajada con todos los controles que hay que traspasar desde el aeropuerto hasta el barrio de Al Mansur. Por si me pasara algo, aquí están mis seguros de vida, tenlos a mano”.

El 23 de mayo Teresa pone por primera vez sus dolores de cabeza por escrito. “Ayer tuve que recurrir al paracetamol para paliar un terrible dolor de cabeza”. Teresa se siente mal y le comenta a su marido la necesidad de “pasar por el notario en cuanto viaje a España”. Para hacer testamento. Cuando la familia recibió en España los efectos personales de Teresa encontraron 6 cajas de Advil, más conocido en España como Ibuprofeno, un calmante utilizado para el alivio sintomático del dolor.

El 20 de junio, en un correo con su familia, se despide con un “me truena la cabeza, luego os escribo”. El último día del mes le fue concedido, finalmente, el tan ansiado traslado a Nueva York. El día 11 de julio se despide de su marido con un lacónico “llevo malos días”. Fue la última vez que hablaron.  

 “El 12 de julio la mañana transcurrió con normalidad” según González-Zabala, que recuerda con dolor aquel día. “Comenzada la tarde, recibí una llamada de Teresa. Se encontraba mal. Decidimos ingresarla en un hospital norteamericano en Bagdad. El primer médico achaca las molestias a un golpe de calor y decide dejarla en observación. Pasadas un par de horas, deciden realizar más pruebas y trasladarla. Los ingresos a cada hospital y los movimientos por la ciudad son una pesadilla rodeada de gestiones al más alto nivel. En el segundo hospital se le diagnostica un aneurisma cerebral”. 

En torno a las 6 de la tarde, Jesús Caicedo, el marido de Teresa, recibe una llamada desde Irak. Es el Jefe de Misión. “Jesús, es grave”. “Antonio [González-Zabala], por Dios, de qué me estás hablando?”. “No se ha podido hacer nada por ella”.

Al igual que tras el atentado nadie barajó la posibilidad de realizar chequeos buscando posibles “síndromes de la onda expansiva”, tampoco nadie activó en esta ocasión el servicio de emergencia que depende de la Subdirección General de Asistencia a Víctimas del Terrorismo para dar apoyo psicológico a la familia. Nadie planteó abrir una investigación que descartase la hipótesis del nexo causal. Por segunda vez en tres meses, no existió una canal de comunicación entre el Ministerio de Asuntos Exteriores, responsable de la Embajada en Bagdad y el Ministerio de Interior para estudiar el caso de Teresa Esquivias y organizar su repatriación y recibimiento en España. En todo caso, según Jesús Caicedo “el único responsable es el terrorista. Pero las cosas podrían haberse hecho mucho mejor”. 

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§ 6 respuestas a ¿Es Teresa Esquivias, funcionaria de la Embajada en Bagdad, la última víctima española de la guerra de Irak? (EL MUNDO)

  • […] Teresa Esquivias. ¿La última víctima española de la guerra de Irak? albertoarce.com/2010/10/17/%C2%BFes-teresa-esquivias-func…  por animatronics hace 2 segundos […]

  • Fer dice:

    Seguramente se podía haber evitado esa muerte. Tal vez, con seguimiento desde el primer síntoma todo hubiera sido menos trágico pero son cosas de la guerra y como dice su propio marido, viudo “el responsable es el terrorista”. Es la respuesta militar, la del estado español.
    Pero hay otra respuesta: NO A LA GUERRA. ¡¡¡QUE DESERTEN TODOS, QUE DIMITAN, QUE REGRESEN TODAS LAS TROPAS DE AFGANISTÁN!!!!
    Que el estado español deje de estar en esos negocios de la guerra.
    Desde Sevilla, saludos Alberto y gracias.

  • Iolanda dice:

    Me quedo perpleja.
    Espero que con los nuevos cambios en las cabezas ministeriales, las reacciones se produzcan con más agilidad y eficacia. Bueno, simplemente que se produzcan reacciones.

    Saludos y mis mas sinceras condolencias a la familia de Teresa,

    Iolanda, desde Bissau (guinea-Bissau)

  • Ainhoa dice:

    Muchas gracias por todo Alberto, sabía que mamá se cruzó en tu vida para ayudarte y para que después cogieses tú el relevo en esta carrera de fondo que todavía continuará hasta el último detalle porque así lo merecía ella .

  • Feliks Dzerzhinsky dice:

    Pese a estudiar en un Colegio Católico no lo haces nada mal ,nos veremos en la ЧК Compañero.

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